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Entre falencias, producción de cine avanza, dicen críticos, es el título de un artículo de Diario El Universo, en el cual críticos y cineastas hablan sobre el panorama vivido en el Ecuador a nivel de su industria cinematográfica, la cual inclusive estuvo dando vueltas por otros países. A continuación pueden leer el artículo.

Primero fue Impulso. Con esta película, dirigida por el cineasta quiteño Mateo Herrera, Ecuador comenzó el 2009 con pie derecho en lo cinematográfico, pues el 28 de marzo obtuvo el premio Mejor Película Latinoamericana en el Festival La Flecha de Tolouse, en Francia.

Casi seis meses después, fue el turno para Rabia, de Sebastián Cordero. El filme se estrenó en el Festival Internacional de Cine de Toronto. Al mes siguiente de esa presentación, la película se proyectó en el encuentro fílmico de Tokio, donde ganó el Premio Especial del Jurado, lo cual fue considerado como otro triunfo para el realizador de Crónicas.

Los canallas, producida por Camilo Luzuriaga y dirigida por sus estudiantes de Incine, obtuvo en septiembre el Cenit de Bronce del World Film Festival de Montreal.

Por estas razones, el crítico de cine Marcelo Báez refiere que el 2009 fue un año en que se notó una mayor productividad en la cinematografía nacional, pero hace observaciones a cintas como Los canallas. “Es una película de escasa calidad en cuanto al guión, pero en cuestiones técnicas tiene muchas cosas prometedoras”.

Indica que uno de los problemas que percibe en el cine local “es que no hay un control de calidad: falta un monitoreo, un seguimiento de la producción”.

Sebastián Cordero niega la necesidad de controles. “Creo mucho en el trabajo que pone cada cineasta a su obra. Creo en los incentivos que pueda haber. Creo en hacer cursos para mejorar la calidad, pero no en tratar de hacer un control”, dijo el cineasta, quien prevé presentar Rabia, en el país, en mayo.

Cordero anhela que su producción tenga buena acogida entre los ecuatorianos, pues “en el 2009 la respuesta del público fue bastante pobre”, declara. Se refiere a que pese a los estrenos de Los canallas y del documental Descartes, del guayaquileño Fernando Mieles, no ha habido una masiva asistencia nacional hacia las butacas de cine, como se tenía previsto.

Así lo afirma Mariana Andrade, directora de Ochoymedio. “Yo manejo cifras y la verdad es que hay poca cantidad de gente que ve cine nacional”. Sin embargo, para Luzuriaga, “este fue un año bien prolífico, se han proyectado de cinco a siete filmes. Eso es bastante”. El director de cine expresa que la creación de nuevas producciones sitúa al país en el mundo. “Ya tenemos presencia en mercados internacionales”.

Lo mismo dice Mateo Herrera, quien hace poco estuvo en Buenos Aires. “Por primera vez nuestro país tenía un stand para vender nuestro cine. Comenzamos a aparecer a nivel latinoamericano. Poco a poco vamos evolucionando”, destaca el realizador, quien indica que con el premio que recibió en Francia “los medios me pararon bola”. “Es importante obtener un reconocimiento porque en el cine lo que importa es cuántos premios has ganado y cuántas película has hecho”, asegura.

Fernando Mieles explica que el 2009 fue un “magnífico año” porque se exhibió su documental y porque terminó el proceso de posproducción, en Argentina, de una de las películas que ha generado muchas expectativas, Prometeo deportado.

“Cuando la vi me quedé muy satisfecho. Al público le va a encantar”, dice Mieles respecto a su aún no estrenada producción, que anhela presentar en febrero del 2010.

El coordinador general de la Escuela de Cine de Guayaquil, Michael Endara, indica que la producción de cine local puede mejorar siempre que haya más apoyo a los realizadores. “Creo que generar nuevas fuentes de ingreso, exonerar o reducir impuestos a obras ayuda a mejorar el cine”, dice.

Él asegura que hacer producciones es costoso y que la crisis no ayudó a que se realicen más obras. “Dependerá mucho de la situación del 2010 para ver mejoras en el cine”, dice Endara.

Via | El Universo

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